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CORONAVIRUS

Trump alienta manifestaciones anticuarentena de fanáticos en todo el país

En Michigan y otros estados, miles de ultraderechistas salieron a la calle demandando la reapertura de comercios y escuelas. Podían parecen algunos pocos adherentes a teorías conspirativas, pero son financiados por millonarios y animados por el Wall Street Journal.

Martes 21 de abril | 12:53

Personal de salud de la primera línea bloquea el paso de la caravana de la ultra derecha en la ciudad de Denver

El 15 de abril en Lansing, capital del estado de Michigan, entre tres y cuatro mil manifestantes se unieron a la llamada Operation Gridlock, en referencia al intento de hacer colapsar las calles de la ciudad. Liderados por grupos multimillonarios y por los protofascistas Proud Boys (Chicos Orgullosos, NdelT), se manifestaron para demandar el fin del confinamiento como medida de emergencia, ordenada por la gobernadora del estado. Quieren reabrir los comercios y escuelas. Dicen actuar en nombre de su autonomía y libertad. Al mismo tiempo, Michigan tiene el índice más alto de muertes por el covid 19 en la nación, con 32.023 infectados,incluyendo 2.227 muertes, declarados en el state officials reporting.

El llamado de los organizadores a provocar caos en el tránsito, mostrando pancartas desde sus vehículos. La invitación se hizo desde facebook con el aviso: "no estacionarse ni caminar, quedarse dentro de los autos!". Parecían felizmente ajenos al hecho de que, cortando el tránsito impidieron a algunos trabajadores de la salud llegar a tiempo al hospital del centro de esa ciudad. O quizás no les importó. Muchos de los participantes niegan la realidad del coronavirus. Repiten las declaraciones de Trump de que "es solo una gripe". O peor aún, creen en teorías sobre una conspiración. Que coronavirus es una farsa usada por Bill Gates para implantar microchips en las personas.

Pero la Operation Gridlock no fue suficiente. Muchos dejaron sus vehículos y marcharon a las puertas de la legislatura de Lansing, donde hicieron flamear la bandera de los Estados Unidos y algunas de las que Trump uso en su campaña, como también la de los estados confederados, símbolo del sur esclavista durante la guerra de secesión. Michigan es un estado open carry, o sea, donde está permitida la libre portación de armas, por lo que muchos de los manifestantes estaban armados, incluyendo rifles de asalto. Que gran contradicción algunos de los manifestantes usaban máscaras, no para ocultar su identidad.

Estos manifestantes eran casi exclusivamente blancos, en un estado conocido por su profunda inequidad racial. Antes que comenzara la pandemia, en Michigan el desempleo entre los afroamericanos era casi el doble que entre los blancos. Estos datos van en aumento a medida que avanza la pandemia. La ciudad de Flint, predominantemente negra, al dia de hoy continúa sin suministro de agua potable. En Detroit los cortes de agua continúan. La comunidad afroamericana tiene un alto porcentaje de muertes por el virus en comparación con las personas blancas. Solo algunos días atrás, la comunidad negra, con el 14% de la población de Michigan, contabilizó 33% de infectados por el virus y 40% de muertes.

Esta protesta fue el reflejo de la política asesina de Trump de reabrir la economía, negando a su vez la severidad del virus. Con este fin, ha estado echandole más leña al fuego de sus bases ultra reaccionarias: negadores de la ciencia, xenófobos y racistas, apoyándose en el lema take our country back (recuperemos nuestro país, NdelT). A pesar del aparente reclamo de los manifestantes de reabrir el estado, en un contexto más amplio, una marcha de personas blancas armadas flameando sus banderas confederadas tiene implicaciones claramente racistas.

Independientemente de lo que uno pueda pensar de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, sus declaraciones en una entrevista a la cadena MSNBC al dia siguiente, son ciertas. La marcha “no fue realmente acerca de la implementación del aislamiento social obligatorio, en absoluto. Fue esencialmente una marcha política, una declaración política que va en contra de la ciencia, de la orden emitida quedarse en sus casas”. También mencionó que “los vehículos bloquearon la entrada de una ambulancia al hospital por diez minutos. Este tipo de comportamiento es el que debemos evitar para que el covid 19 siga propagandose, y arrase con comunidades. Esto es precisamente lo peor que pudo pasar hoy".

La respuesta de Trump a los actos en Lansing fue exactamente los que uno hubiese esperado. En su rueda de prensa diaria el 16 de abril, le preguntaron qué les diría a los manifestantes. Comenzó diciendo que "no es nada maravilloso quedarse en casa".

En una entrevista con ABC News pidieron su opinión específicamente al respecto de los que no cumplen con las instrucciones de las autoridades locales, Trump no pudo resistir hablar de sí mismo diciendo, "creo que están escuchando. Creo que me están escuchando. Parece ser que son manifestantes como yo..." Y en esto Trump tiene razón, estos manifestantes son alentados por el presidente.

Esto fue confirmado el 17 de abril, cuando twiteo su apoyo, llamando a Michigan y otros estados a “liberarse”.

Para Donal Trump, como tambien para la clase capitalista, las protestas son la clave. En medio de un vasto consenso social sobre el cierre de industrias no esenciales, como también el miedo hacia el virus, los capitalistas quieren salvar el gran negocio. El debate sobre "la economía vs la salud" abunda. Estas protestas son, básicamente, Trump movilizando a su bases para reabrir la economía, haciendo eco a la llamada de políticos y capitalistas de enviar a la clase trabajadora a morir en pos de sus ganancias. Y es la misma base política que está en contra de está en contra de cualquier tipo de ayuda a clase trabajadora y las comunidades negras y latinas. Por eso son tan peligrosa estas movilizaciones.

La polarización de la ultraderecha en la crisis

Las declaraciones de Trump son el reflejo del narcisismo en su trabajo. Pero es más que eso. Incluso antes de la pandemia del coronavirus, ya había una profunda crisis en el régimen. No estaba resuelta aún la crisis económica del 2008, con la mayoría de la clase trabajadora de Estados Unidos desempleada o subempleada. El establishment político sufrió una crisis de legitimidad, incapaces de proporcionar una salida. Según Nancy Fraser:

"Es como si las masas en todo el mundo hubieran dejado de creer en el sentido común reinante que ha apuntalado la dominación política durante las últimas décadas. Es como si hubieran perdido la confianza en la buena fe de las elites y estuvieran buscando nuevas ideologías, organización y liderazgo. [1]

Maria Aurelio agrega en la revista de Left Voice:

"Debido a que las masas ya no confían en su liderazgo tradicional, nuevas formaciones emergen en forma de populismo de izquierda y derecha. Gramsci dice que durante una crisis orgánica "aparece una gran variedad de síntomas mórbidos". La traducción de Slavoj Žižek de esta cita llama a estos "síntomas mórbidos" monstruos, y eso parece apropiado. Trump es uno de esos monstruos".

En este contexto de coronavirus, desempleo masivo y la falta de alimento, esta crisis se exacerba. Estas movilizaciones de la derecha representan claramente una mayor polarización. Los capitalistas son explícitos al decir que las personas deberían morir con el fin de mantener abierta la economía, la base de derecha radicalizada de Trump se moviliza en torno a este programa.

El trumpismo creció en Michigan como resultado del uso de explicaciones racistas y xenófobas a la falta de trabajo, y Trump ganó el estado en las presidenciales de 2016. La pandemia aparece, así, como un caldo de cultivo para la reacción de la extrema derecha en el contexto de la miseria económica: a partir del 17 de marzo según informes de USA Today, aproximadamente el 21% de los trabajadores en Michigan pidieron el seguro de desempleo.

Ahora hay ciudadanos armados, algunos de los cuales provienen de las conocidas milicias derechistas de Michigan, bajo el patrocinio de grupos como Michigan Freedom Fund, fundado por la multimillonaria Betsy Devos y su familia conservadora. El apoyo a este tipo de protestas es una herramienta en el arsenal de la clase dominante, especialmente cuando enfrentan una masiva crisis económica

Haciendo apuestas al capital

Piense en esto en el contexto de lo que los capitalistas quieren más que nada en este momento: abrir de nuevo el país, hacer que la gente vuelva a trabajar para que pueda reanudar su explotación y la acumulación de capital. Desde los informes de prensa de Trump hasta las declaraciones de los CEOs, se nos recuerda cada día que ellos valoran esas cosas por encima de la vida humana. A esto se suman las medidas adoptadas en todo el mundo para aprovechar la pandemia a fin de imponer cada vez más un estado policial, utilizando la excusa de las medidas de emergencia para prepararse para las erupciones de la lucha de clases que se agitan bajo la superficie.

Habrá más de este tipo de acciones de la derecha. Ya se han producido protestas similares en otros varios estados, como California, Florida, Idaho, Maryland, Minnesota, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio y Virginia. El teórico de la conspiración Owen Shroyer, que tiene un programa en el sitio web derechista Infowars, celebró un mitin bajo la consigna "No puedes cerrar América" en Austin, Texas, el 18 de abril. "Es hora de que los ciudadanos nos pongamos de pie y recuperemos nuestro país", declaró en su emisión del 14 de abril, "Tal y como prometió el presidente Trump en su discurso inaugural".

Diciendo a los espectadores que no temía al Covid-19, añadió: "¿Estamos en ley marcial? Porque estamos actuando como tal".

Este tipo de organización moviliza una cierta base social que la derecha, remontándose a los días del Tea Party de la administración Obama, ha estado preparando. Todo esto es financiado en gran parte entre bastidores por los hermanos Koch y otros que vieron la oportunidad de dividir a la clase trabajadora y avanzar en sus propias agendas libertarias para que pudieran aumentar sus tasas de beneficio.

Ahora, mientras Trump utiliza este tipo de organización para apuntalar su propia demagogia autoritaria, las mismas fuerzas que respaldaron al Tea Party con millones de dólares seguramente están de nuevo en el juego. Utilizan la retórica anti-ciencia, bombeando a esta base, para fomentar la "negación" del cambio climático - porque realmente enfrentarlo presentaría un desafío a las ganancias capitalistas. Impulsan las teorías anti-evolución, no sólo porque eso permite a los distritos escolares adoptar libros de texto "creacionistas", sino porque cualquier cosa que promueva la religión por encima de la ciencia alimenta sus ataques a los programas de salud pública y los derechos reproductivos, y proporciona la base para el cierre de clínicas y la falta de financiación de los hospitales. Y usan el racismo, como siempre lo han hecho, para asegurar la hiper-explotación de la clase trabajadora negra y latina y asegurar que la clase trabajadora no se una para enfrentar a nuestro enemigo de clase común.

Aunque estos manifestantes se ven muy diferentes de los capitalistas bien vestidos, agitan el mismo mensaje que las páginas del Wall Street Journal: es hora de abrir la economía y ponerse a trabajar. De hecho, el Wall Street Journal apoyó explícitamente estas protestas en un artículo sobre las protestas contra el "cierre dramático" de Michigan. En el podcast del WSJ Potomac Watch si dijo que el periódico tiene "mucha simpatía" por los manifestantes.

Uno puede estar seguro de que los capitalistas están ocupados trabajando en estrategias sobre cómo utilizar estas protestas de derecha, y las que vendrán, para movilizarse no sólo contra las medidas de confinamiento, sino también para avanzar en una agenda más amplia que se opone a los intereses de la clase obrera y los oprimidos.

La clase obrera, aunque se opone a estos mercenarios del capital, no debe depositar ninguna confianza en los gobiernos capitalistas liberales. Necesitamos nuestro propio programa contra la crisis de Covid-19. Esto significa luchar por el control de los trabajadores para cerrar todo el trabajo no esencial. Significa reorientar la industria para fabricar los tan necesitados equipos de protección. Necesitamos un salario de cuarentena para todos los que viven en Estados Unidos, incluyendo a los indocumentados, pagado por los capitalistas. Necesitamos una moratoria en los alquileres, pero también créditos estatales para apoyar a los pequeños comerciantes que se enfrentan a la ruina. Y necesitamos extender el cierre de todo el trabajo no esencial - que es precisamente lo que los capitalistas más temen, por lo que están movilizando a sus secuaces de la derecha en contra de ello.



[1”Nancy Fraser, “From Progressive Neoliberalism to Trump — and Beyond,” American Affairs 1, no. 4 (2017). Traducción propia





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