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CÓRDOBA / UNIVERSIDAD

Respondus, un software de vigilancia para exámenes, desembarca en la Universidad Nacional de Córdoba

“Todos los estudiantes son culpables hasta que el algoritmo pruebe su inocencia” es la nueva estrategia para tomar exámenes de forma remota. La UNC implementa sistemas de vigilancia ampliamente repudiados en el mundo.

Santiago Benítez

Dr. en Biología - Conicet - @santiagombv1

Sábado 27 de junio | 10:47

Algunas de las instrucciones (no irónicas) para el uso de Respondus, promocionadas por la propia compañía. Traducción propia.

La Universidad Nacional de Córdoba se convierte en la primera en el país en utilizar un software supervisor de exámenes. Este software, llamado Respondus, ya es utilizado en la Facultad de Ciencias Económicas y es promovido desde la Facultad de Ciencias Exactas. Hace poco se conoció la resolución de la Prosecretaría de Informática para adquirir la licencia, lo que permitiría ampliar su uso a otras unidades académicas.

El debate abierto sobre este software involucra tanto la vulneración de los derechos de los estudiantes, incluyendo la discusión sobre el acceso a la educación superior en un momento donde muchos estudiantes deben abandonar sus carreras por la crisis económica, como también los debates sobre el aumento de la precarización de la tarea docente y dudas respecto a una “nueva normalidad” basada en el uso masivo de este tipo de plataformas.

Desde la Izquierda Diario dialogamos con Javier Jorge, docente de la Facultad de Ciencias Exactas sobre la naturaleza de este programa.

¿Cuáles son las funciones de respondus y cómo sería la experiencia de un examen a través de este software para un estudiante o un docente?

Desde hace un tiempo venimos trabajando el tema con los compañeros de EPICA, LIBREBASE y un gran número de activistas a quienes este tema nos preocupa de sobremanera. Todo empezó con un articulo de la Free Software Fundation, “Remote education does not require giving up rights to freedom and privacy” (la educación remota no requiere renunciar a los derechos de libertad y privacidad).

Concretamente, Respondus y Lockdown browser sirven para vigilar a estudiantes durante exámenes remotos. Es una herramienta meramente disuasiva -para disminuir las probabilidades de que haga trampa-. El software toma el control total de la computadora y transmite información a un sistema remoto que determina qué tan “sospechoso” fue el proceso del examen. Cuando el estudiante termina el examen puede volver a usar su computadora “normalmente”.

Una de las principales desventajas de este sistema es que no libera al docente de la tarea de verificar la identidad, es el docente quien tiene que verificar que el estudiante sea quien dice ser.

Este software entra en conflicto con la protección de datos personales, al ser de código cerrado no es posible auditar el sistema. Además les estudiantes deben acordar con la empresa una licencia (que todavía está en Inglés) de uso del software y los datos que este recaba, pero en caso de no estar de acuerdo no podrían rendir; coartando el derecho a la educación pública.

Da la impresión de que tratan de convencer a les docentes de que con un software se aliviana (o se transfiere a un sistema "inteligente") la carga de trabajo de control, y sobre todo del diseño pedagógico de evaluaciones que efectivamente permitan a los estudiantes demostrar su capacidad para aplicar conocimiento.

¿Qué sucede con los estudiantes que tienen limitaciones en su conectividad o tienen computadoras que no soportan este software (o que no desean instalar sistemas operativos como Windows)?

Les usuaries de linux quedan excluidos, tampoco se puede rendir exámenes con teléfonos ni tablets. En algunas carreras el 90% del acceso al aula virtual para rendir parciales es mediante teléfonos celulares. Existe otra realidad, tenemos que ponernos serios en esto: no todos los hogares cuentan con una pc y menos una pc dedicada para el estudiante. Se tiene una compu y se comparte con el resto de la familia, y estas compus tienen datos sensibles, la UNC no puede obligar a alguien a instalar software que no sea de código abierto en el ordenador de una familia.

La solución propuesta verbalmente desde las autoridades es que “quienes no tengan los recursos o no estén de acuerdo con la política del software lo hagan saber mediante una nota para que se los pueda evaluar en cuanto se habilite la presencialidad”, o sea, no van a poder rendir en el turno de examen. O sea, no tienen derecho a la educación pública que tanto nos costó conseguir.

En ese sentido creo que es importante reconocer que la Universidad viene trabajando lentamente en otorgar becas de conectividad a estudiantes, sin lugar a dudas más lentamente que para contratar el sistema de proctoring (nombre genérico de estos sistemas de vigilancia para la toma de exámenes de forma remota).

¿Qué sucede con los datos que registra este software? ¿Pueden ser utilizados por terceros?

Puede recopilar y enviar toda la información que almacena la computadora, todo lo que suceda o haya sucedido en ella.

El sistema tiene dos componentes, uno que se instala en la computadora de cada estudiante y toma la información y la envía al segundo componente: un servidor de la empresa que almacena y procesa la información para determinar si el estudiante hace trampa o no.

El sistema puede capturar un gran volumen de información documentada y no documentada. Por ser de código cerrado, no es posible saber qué hacen o qué no hacen con toda la información de los estudiantes, identificación, fotografías, videos de ellos y sus espacios de trabajo.

Lamentablemente el sistema propuesto también obliga al estudiante a confiar en un software propietario que no puede dar garantías sobre el acceso y uso de los datos adquiridos por el sistema (video, audio, teclas presionadas, etc...). Además de estar enviando datos a la compañía de proctoring, el sistema podría generar problemas de seguridad en los usuarios y lo peor de todo es que no existen garantías de que estas herramientas de vigilancia y control de equipos dejen de usarse de manera definitiva luego de que retornemos a la modalidad presencial.

Las características se asemejan a las de los softwares utilizados para monitorear el trabajo en casa, “home office”, que ya han sido denunciados muchas veces como una forma más de explotación empresaria. ¿Qué reflexión tenés como docente de que se plantee utilizar un software de vigilancia en una institución educativa?

Los sistemas de vigilancia y explotación remota demostraron ser ampliamente repudiados, e inefectivos, generan estrés y disminuyen la productividad. Los equipos de trabajo serios trabajan la motivación, no la extorsión. El ritmo de trabajo y un ambiente acorde para realizarlo son claves para alcanzar las metas propuestas en las organizaciones.

En el contexto educativo se pueden elaborar exámenes que no requieren del monitoreo, exámenes que contemplen la ayuda del material de estudio, internet, etc., "a libro abierto". También se pueden implementar técnicas de evaluación mediante entrevistas personales, por videoconferencia, sin necesidad de contratar empresas que recopilen datos de les estudiantes. Estas ideas no son propias, son recomendaciones de la misma Universidad.

Pero cuando uno plantea el uso de estas herramientas aflora otro problema. ¿Qué pasa con las cátedras donde hay un solo docente con 100 estudiantes? Sin lugar a dudas esta situación devela problemas crónicos de la universidad: uno de los principales problemas es que existan cátedras con un solo docente cada 100 estudiantes, quiero aclarar que eso es un problema previo a todo esto y no podemos permitir que esos problemas se resuelvan pagando licencias en lugar de cargos, cediendo derechos en lugar de ganar docentes.

También existe una cuestión psicológica al respecto, existen reportes de casos de stress y preocupación porque en caso de que falle el sistema, o por mirar para un costado o parpadear, el examen podría terminar anulado. Creemos que la situación de pandemia y aislamiento ya están generando suficiente estrés como para agregar otro factor. Además, de acuerdo con estos sistemas “Todos los estudiantes son culpables hasta que el algoritmo prueba su inocencia.” Es muy fuerte, pues invierte la carga de la prueba.

Esta situación no es exclusiva de nuestra universidad, sucede en gran parte del mundo, y un gran número de estudiantes están reclamando sus derechos, de privacidad y libertad. En Australia, California y Holanda grupos de estudiantes se organizan para solicitar medios alternativos que no impliquen costos, pérdida de privacidad y seguridad.

Desde las organizaciones en las que venimos tratando el tema sugerimos fuertemente no utilizar herramientas que limiten el acceso a la educación pública.






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