Sociedad

Pandemia

¿Por qué los niños, niñas y adolescentes también son población en riesgo?

Hacinamiento, hambre y falta de acceso a la salud, una triada fatal para los niños, niñas y adolescentes que se profundizan con esta pandemia.

Nancy Méndez

Lic. en Trabajo Social

Domingo 5 de abril | 17:26

En medio de la crisis sanitaria que deja aún mas de manifiesto la situación de desfinanciamiento de la salud pública y las condiciones de vida precarias de la clase trabajadora y los sectores populares, se profundiza la brecha de desigualdad en nuestro país, donde los niños, niñas y adolescentes se convierten en una población cada vez mas en riesgo.

Según la encuesta de la Deuda Social Argentina, a finales del año 2019, se estimaba que en nuestro país dos de cada diez niños/as entre 0 y 17 años, vive en condiciones de hacinamiento, y una proporción similar comparte cama o colchón para dormir.

A su vez entre esos dos indicadores hay fuertes disparidades sociales regresivas para los niños, niñas y adolescentes hijos de los trabajadores de la economía informal e incluso de trabajadores que se encuentran en blanco.

Entre los primeros la probabilidad de vivir hacinados alcanza al 33% y compartir cama o colchón a casi un 30%.

Estos indicadores dejan de manifiesto la falta de derechos en las infancias en nuestro país para poder transitar una cuarentena digna y mantener “la distancia social” en tiempos de ejercer el derecho a la salud.

Datos que seguramente irán en aumento producto de las consecuencias sociales, económicas y políticas que trae aparejada la crisis abierta por la pandemia.

Es que como venimos viendo en distintos informes que recorren a diario diversos portales periodísticos no hay escapatoria al hacinamiento y eso es el disparador de muchas circunstancias no deseadas si pensamos en la salud biopsicosocial de este sector.

Sin derechos a las pautas básicas de higiene

El mismo informe de la encuesta de la Deuda Social Argentina sostiene que cuatro de cada diez niño/as y adolescentes en la Argentina urbana no accede a servicios de saneamiento adecuados (red de agua y/o red de cloacas).

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Sin derecho a la salud

En nuestro país mas de la mitad de los niños, niñas y adolescentes depende de la atención pública de salud (55,8%), pero esta situación trepa 79% de los hijo/as de los trabajadores marginales y casi al 60% de los hijos/as de los trabajadores formales.

El déficit de control de salud del niño/a sano, independientemente del tipo de cobertura de salud, también registra desigualdades sociales profundas.

Un niño/a perteneciente a una familia donde rige el trabajo informal tiene el doble de probabilidad de no haber asistido a un centro de salud que pares en el estrato medio profesional (22,6% y 10,1%, respectivamente).

Falta de acceso a la información

Seguramente si hay niños cerca tuyo hayas escuchado la palabra “classroom” pero ¿quiénes son realmente los que acceden a ellas?

La falta de acceso a la información para niños, niñas y adolescentes en estos momentos de pandemia adquieren gran relevancia en términos de desigualdad social.

Pero una parte muy relevante de esta población no tiene PC en sus hogares ni conexión adecuada para sostener un proceso de enseñanza- aprendizaje, más allá de lo cuestionado que pueda estar la despersonalización de dicha actividad pedagógica.

Los datos hablan por si solos, el 48,7% no tiene PC y 47,1% no tiene acceso a servicio de internet.

Se estima que casi 7 de cada 10 niño/as de hogares donde rige la economía informal no accede a este tipo de recursos en su hogar y la mitad está en esta misma situación si pensamos en los hijos de los trabajadores formales.

En definitiva, los niños, niñas y adolescentes en tiempos de pandemia, no pueden continuar con su proceso de enseñanza aprendizaje, y probablemente la mayoría de ellos se encuentra en un medio ambiente donde lo que sobresale es el hacinamiento, la falta de servicios públicos y las condiciones insalubres.

El escenario se profundiza con esta pandemia

Estos datos de la encuesta de la Deuda Social Argentina fueron publicados el 31 de marzo de 2020, y si bien hace referencia al último trimestre del 2019, sus números nos dan bronca e indignación.

Por eso hay que terminar con la especulación inmobiliaria, si hay 2.500.000 de viviendas desocupadas en nuestro país, ¿porque no se ponen a disposición de todas las familias que necesitan una vivienda?

Sabemos que con la crisis social que instala la pandemia, la perdida de trabajo y vulneración de derechos sociales van a ir en aumento, entonces ¿por qué se pagó US$250 millones en concepto de vencimiento de intereses de la deuda, 9 veces más que la partida extraordinaria en salud? El derecho a la salud no puede estar por detrás de los intereses de los especuladores.

Mas que nunca es necesario que se unifique el sistema de salud público al privado en un servicio sanitario único estatal bajo control de los trabajadores, que brinde atención gratuita para todos.

Si pensamos por ejemplo en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde existe la concentración de la mayor industria del país, los hijos de los trabajadores formales que tienen obra social hace décadas que deben vivir una odisea para que sus hijos accedan a recibir atención médica, la mayoría de las veces.

La imagen de pasar la noche en algún pasillo de hospitales de niños de la capital federal para conseguir un turno, porque en sus distritos no hay un hospital publico que atienda diversas problemáticas que tienen sus hijos, es una imagen recurrente, eso no lo podemos seguir permitiendo.






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