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Red Internacional

¡Hasta el socialismo siempre! Obituario de un obrero excepcional: fallece el camarada Albert Sánchez

En horas de la tarde de este martes 16 de agosto falleció Albert Sánchez, obrero con décadas de labor y lucha en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), y militante de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS).

Martes 16 de agosto | 20:26

Con profundo pesar y mucha tristeza comunicamos el fallecimiento esta tarde del compañero Albert Sánchez, tras complicarse el cuadro de salud que lo afectó los últimos días. Con 65 años y ya jubilado de la siderúrgica, luego de tres décadas de labor en la misma, nuestro compañero era parte de esa generación del proletariado guayanés que vivió números y destacados procesos de lucha y organización. Desde el año 2008 compartimos la suerte común de fundar la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), y desde entonces, fue para todos nosotros un referente de esos obreros excepcionales, vanguardia de nuestra clase, que cumplen roles inestimables en la construcción de organizaciones revolucionarias.

Antes de entrar a trabajar en Sidor, a principio de los 90, Albert tenía ya largos años de experiencia lidiando con las condiciones de explotación propia de la clase obrera venezolana, y además había abrazado las ideas y perspectivas del marxismo. Específicamente se había hecho trotskista, entrando en contacto con cuadros y militantes en el movimiento obrero, participando de las discusiones, lecturas, polémicas, se convenció de la justeza de las perspectivas de la revolución obrera y socialista, no solo para dar solución de fondo a los problemas de la clase trabajadora y del país, sino como primer paso –indispensable- para abrir camino civilizatorio, superior, que solo podría construirse a partir del triunfo de la clase obrera a nivel internacional y mundial.

Esa es la perspectiva profunda, esas son las convicciones con las que pasó a convertirse no solo en un obrero de avanzada, sino en un avezado e inalcanzable lector. Si la división social del trabajo propia del capitalismo tiende a descartar de los obreros como simple “apéndice de la máquina”, como una mercancía más que solo tiene a reproducirse en cuanto tal –comer, dormir, vestirse y medio entretenerse para volver al día siguiente y entregarse por toda la vida como mercancía, reproducirse solo para reproducir la próxima generación de esa mercancía-, mientras los intelectuales, los pensadores, los que gobiernan, son otros, Albert fue de esos trabajadores que se negaba a aceptar tal condena, leía por su cuenta, investigaba, se interesaba por la historia y por asuntos de la literatura, de la cultura general, seguramente más que cualquiera estudiante promedio.

Albert Sánchez llegó a ser lo que en medios militantes suele llamarse un “obrero intelectualizado”, en el sentido positivo y progresivo de acumular una cantidad y densidad importante de conocimiento, bastante más allá de lo que les asigna, como rango a los trabajadores la sociedad de clases. Con reflexiones oportunas, profundas, sin estridencias, aportaba a las caracterizaciones, a las ideas de cómo actuar ante determinados problemas.

Pero además un constructor en la medida que las posibilidades objetivas lo permitieron y lo permitían. En nuestro andar juntos, iniciado en el 2007, al calor de la importante lucha de los sidoristas –la única lucha obrera que logró hacerle doblar el brazo a Chávez, obligando a la renacionalización en el 2008 de la acería–, fue baluarte en la construcción de una corriente sindical en su lugar de trabajo, la Tendencia Clasista Revolucionaria (TCR) que en su momento jugó un papel destacado en impulsar un verdadero control obrero en Sidor, a contracorriente de la farsa impulsada por el Estado, que más bien buscaba un control sobre los obreros.

Y es que, anclado en los principios y lecciones estratégicas expresadas en el trotskismo, supo mantenerse a contracorriente de la oleada del chavismo, es decir, del proyecto nacionalista burgués que no solo acaparó las expectativas de millones, sino que engulló a cualquier cantidad de corrientes, militantes y dirigentes “marxistas”. Firme en la idea de que la clase obrera debía preservar su independencia política, que debía tener un programa, estrategia y política propios, levantó las banderas de la independencia de clase. Lo hizo en minoría y a contracorriente, como todos quienes lo hicimos en ese entonces, con la certeza de que era un callejón sin salida, una soga al cuello para los trabajadores, renunciar a tener sus propios objetivos revolucionarios y entregarse al apoyo de proyectos políticos ajenos a nuestros intereses de clase.

Para quienes compartimos la dicha de militar con él, la convicción de construir un partido obrero revolucionario, Albert Sánchez significó una importante conexión y esas experiencias y tradiciones de lucha del proletariado venezolano en las décadas pasadas. Tener ese anclaje, esa conexión, es de enorme valor para cualquier organización que se precie de querer avanzar hacia esos objetivos, y el camarada Albert ha jugado un papel destacado en ese sentido.

La clara convicción internacionalista estaba también en el centro de su práctica política. Su interés por la construcción de un partido mundial para la revolución socialista, en concreto por la reconstrucción y refundación de la IV internacional, es de las cuestiones que lo lleva a vincularse con la Fracción Trotskista – Cuarta Internacional (FT-CI) y a partir de allí confluir para dar paso en Venezuela a la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS).

En los últimos años, en medio del profundo retroceso organizativo y político que ha sufrido el movimiento obrero en nuestro país, y en medio de las innumerables dificultades económicas y sociales, de la durísima precariedad de la vida a que nos han condenado, el compañero Albert sacaba el tiempo para aportar y militar en términos prácticos en todo lo que podía. Con dedicación e interés procuraba transmitir lo que consideraba útil de su dilatada experiencia, a compañeros obreros de las nuevas generaciones de luchadores de Guayana. Procuró algo de mucha importancia y enorme valor para un revolucionario: transmitir con pasión las ideas en cada lugar que le tocó estar, y sobre todo a las nuevas generaciones, en particular su tradición revolucionaria a nuestra juventud.

En estas líneas escritas al calor de la infausta noticia, hacemos llegar nuestras sentidas condolencias a sus hijos, familiares y compañeros de trabajo y de lucha que le conocieron.

Despedimos a un camarada que ya era para nosotros fuente de inspiración y ejemplo de entereza, de la perseverancia de las convicciones. Despedimos a un compañero de muchos años de batallas por construir un partido obrero socialista revolucionario en Venezuela y a nivel internacional, con el compromiso de seguir nuestra lucha por acabar con este sistema de explotación y opresión. Con mucho orgullo y compromiso seguimos levantando esas banderas, ese es nuestro mejor homenaje.

Albert Sánchez, ¡hasta el socialismo siempre!




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