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Red Internacional

Racismo y ultraderecha. Neonazis ucranianos inspiran a supremacistas blancos

Con el tiroteo racista más reciente en Estados Unidos, llevado a cabo en Buffalo, Nueva York, el responsable refirió haberse inspirado en el perpetrador de la masacre de Christchurch (Nueva Zelanda), quien a su vez se inspiró en el Batallón Azov de Ucrania.

Jueves 19 de mayo | Edición del día

El pasado sábado 14 de mayo, un tiroteo conmovió a la ciudad e Buffalo en el estado de Nueva York. El ataque dejó 11 muertos.

El responsable de la masacre es Payton Gendron, un joven blanco de Estados Unidos de 18 años, quien transmitió en vivo por Twitch su atentado mientras abría fuego contra una tienda de abarrotes y comestibles. Su arma tenía inscripciones racistas, venía ataviado de equipo táctico y sus víctimas son en su mayoría negros; según él mismo afirmó en su servidor de la red social Discord, escogió específicamente Buffalo por tener una alta población negra cerca de su casa, en Conklin. Es decir que, igual que el terrorista Kyle Rittenhouse, Gendron viajó lejos de su residencia para específicamente atacar a gente que consideraba una amenaza a su vida blanca privilegiada.

El móvil del ataque es resultado de teorías conspirativas racistas que circulan en el sitio 4Chan. Entre ellas, además de epítetos y estereotipos racistas y antisemitas, se repite la idea del "gran reemplazo", una teoría de conspiración contra el mestizaje y el multiculturalismo debido a un miedo inflingido a que la población blanca sea lentamente reemplazada o eliminada mediante el incremento de las demás minorías étnicas.

Estas ideas circulan entre círculos de ultraderecha y organizaciones como el "Frente Patriótico" de Estados Unidos, los Proud Boys, incluso periodistas de medios de derecha de gran circulación como Fox News, quienes agitan un supuesto "genocidio blanco". En tiempos de Trump, estas organizaciones se fortalecieron al calor de la crisis política y orgánica en el gigante imperialista.

La relación con Ucrania

Todo lo anteriormente mencionado se conoce debido a que el perpetrador escribió un manifiesto de 180 páginas explicando los motivos de su ataque. Escribir manifiestos racistas parece ser una constante entre los terroristas supremacistas blancos que atacan comunidades negras y latinas.

Pero entre las menciones que aparecen en el manifiesto, está la de Brenton Tarrant, terrorista australiano que atacó dos mesquitas en 2019, dejando un saldo de 51 muertos. Tarrant en su manifiesto aseguraba inspirarse en Anders Brievik, terrorista noruego que realizó un tiroteo contra un campamento juvenil del Partido Laborista de ese país, así como del movimiento Azov, recientemente integrado a las fuerzas armadas ucranianas y que cuenta entre sus filas con neonazis declarados.

Los miembros de esta organización incluso tradujeron el manifiesto de Tarrant y consideraron su atentado como un acto heroico. Tarrant también transmitió su atentado en vivo, lo cual probablemente inspiró a Gendron el sábado pasado al hacer lo mismo en Buffalo.

En medio de la guerra de Ucrania, el armamento y asistencia de la OTAN a la ex-república soviética también van a parar a manos de grupos como el movimiento Azov, así como de otras organizaciones neonazis y de extrema derecha como el "Sector Derecha" (Pravy Sektor) y Svoboda. En el lado de Putin, por su parte, también cuenta con milicias de ultraderecha y neonazis, como el Grupo Wagner que también opera en Ucrania en favor de Moscú.

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Son este tipo de expresiones las que demuestran el carácter reaccionario de esta guerra. Lejos de lo que opinan think tanks como el Instituto por un Diálogo Estratégico, un think tank británico que de manera interesada publicó un artículo en el que acusa a quienes asocian al movimiento Azov con el tiroteo en Buffalo de estar a favor del Kremlin, desde este diario hemos enfatizado nuestra posición contra la OTAN, así como contra el reaccionario gobierno de Putin, por la retirada de las tropas rusas y contra el expansionismo de la coalición imperialista.

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El crecimiento de organizaciones de ultraderecha tanto en Estados Unidos como en Ucrania y en la propia Rusia es un síntoma de la crisis capitalista que empuja a algunos sectores a abrazar ideas xenófobas y en favor de las burguesías nacionales que fomentan el odio hacia los trabajadores extranjeros que sufren las primeras consecuencias de las políticas de ajuste, persecución migratoria, bajos salarios, etc.

Para frenarlos es necesaria la organización independiente de los trabajadores, a través de las fronteras, y en defensa de sus intereses, mostrando solidaridad con sus hermanos de clase que son blanco de ataque de estas organizaciones. Ya sea que cuenten con el respaldo de Zelensky, Putin, Trump o cualquier otro político, el fortalecimiento de las organizaciones de ultraderecha solamente augura nuevos ataques como el de Buffalo a menos que emerja la clase obrera sin confiar en los políticos capitalistas, como ya se empieza a ver de manera incipiente en el corazón del imperialismo en la oleada de sindicalización de Amazon y Starbucks y la lucha por el aborto legal en Estados Unidos.


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