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CORONAVIRUS Y GOLPE

Morir en la calle: colapso sanitario y crisis política en Bolivia

Al menos 10 personas murieron por Covid-19 en las calles de Bolivia en los últimos días. Hay desesperación por acceder a un centro de salud y éstos están desbordados. Dos hospitales de La Paz y El Alto cerraron por la cantidad de contagios entre el personal de la salud. Mientras tanto, funcionarios del Gobierno golpista se enriquecen con la gestión de la pandemia.

Juana Runa

Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas

Miércoles 17 de junio | 15:22

La crisis socio sanitaria en Bolivia ya está desbordada y la situación es dramática. El Gobierno golpista de Jeanine Áñez se jactó de haber impuesto una cuarentena dura, y militarizada, desde el inicio de la pandemia, pero al momento de decidir empezar a flexibilizar la medida la curva de contagio pegó un salto. Hoy los datos oficiales reportan casi 20.000 casos confirmados.

La gravedad de la situación ha empezado a visibilizarse porque estos últimos días se registraron 10 casos de personas que murieron en las calles por Covid-19. Muchas de ellas luego de haber estado peregrinando en busca de atención médica y algún tipo de ayuda.

En La Paz el fin de semana se reportó el caso de un hombre con síntomas de Covid-19 que fue a buscar ayuda en el Hospital La Portada (habilitado para atender casos de coronavirus) donde fue rechazado. De ahí se trasladó al Hospital de Cotahuma, pero también fue rechazado, y terminó muriendo en las puertas de este lugar. En Beni, ya desde hace al menos un par de semanas improvisaron cementerios para enterrar a los muertos y mientras las cifras oficiales hablan de 131 muertes en el cementerio Covid hay más de 300 cuerpos enterrados. Se asume que son víctimas del virus ya que la gran mayoría muere sin ser diagnosticada. No hay pruebas. En Cochabamba y Santa Cruz también empiezan a ver morir gente en la calle.

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El confinamiento, en los hechos, ha sido la única medida “sanitaria” impuesta por los golpistas porque se negaron sistemáticamente a implementar una política de test masivos y ni siquiera, pese a los reiterados y desesperados pedidos de los trabajadores de Salud, garantizaron los insumos de bioseguridad mínimos ni los equipos básicos de protección personal (EPP).

Esto condujo a que la cantidad de contagios entre las y los trabajadores de Salud sea muy alta. Este martes murió un camillero del Hospital El Norte (La Paz) con síntomas de Covid-19.

Ante el colapso sanitario, la desesperación de las y los trabajadores de salud crece, lo que está empujando a que por ejemplo dos hospitales decidan cerrar sus puertas. Es el caso de uno de los hospitales más importantes de La Paz, el Tórax, y otro de los más importantes hospitales de la ciudad de El Alto, Holandés. Los médicos, enfermeras y demás personal de salud señalan que ya no pueden trabajar así, no dan abasto, no tienen condiciones de trabajo no solo porque una gran mayoría de los trabajadores de este sector lo hacen en condiciones de precariedad y flexibilidad laboral sino porque no cuentan ni con los más básicos materiales para enfrentar la pandemia.

Frente a ello trabajadores del SEDES (Servicio Departamental de Salud) de La Paz ingresaron en huelga de hambre. También trabajadores de salud de diferentes municipios de la Provincia Camacho de La Paz realizaron ayer un plantón y suspensión de actividades por dos horas.

En el caso del SEDES el conflicto se agrava por la intervención del Gobierno central a esta repartición estatal que depende de la gobernación. Esto ha llevado a que las y los trabajadores del SEDES exijan el respeto a la institucionalidad y denuncien la intervención gubernamental, a la cabeza del ministro de Obras Públicas, Iván Arias, como “politiquería barata” evidenciando que están más preocupados en el asalto a los puestos del Estado que en la lucha contra el Covid-19.

Los más de 2 meses de cuarentena dura no fueron aprovechados para equipar los hospitales y los centros de salud. En lugar de ello, el autoproclamado Gobierno de transición se ocupó de hacer millonarias compras, con los créditos del BID, de equipos de respiración básicos que ni siquiera pueden ser usados y están almacenados.

Toda esta situación de colapso sanitario y profunda crisis en la salud se combina con la profundización en la crisis política ante la incertidumbre del escenario electoral y los nuevos anuncios de retomar medidas de encapsulamiento y cuarentena rígida. Esto solo anuncia creciente tensión social porque los despidos masivos, los cierres de fábricas y talleres se están generalizando. Retomar una cuarentena total va a ser una tarea imposible porque las y los trabajadores que en Bolivia viven en su gran mayoría del día a día y necesitan trabajar. Los bonos de miseria que fueron otorgados por Áñez para “aguantar” la cuarentena (menos de 1 dólar por día) no se repetirán.

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Hoy no hay salida a la pandemia sin reconocer que la lucha debe pasar también por tomar medidas urgentes para enfrentar la crisis política y económica en marcha. Las y los trabajadores, la juventud precarizada, las mujeres, los pueblos indígenas y sectores campesinos debemos organizarnos e imponer un plan de lucha y empezar con algunas medidas urgentes:

  •  Basta de que los mercaderes de la salud sigan lucrando a expensas de nuestras vidas. Debemos imponer la nacionalización de todos los sistemas de salud y que sean puestos bajo control y administración de las y los trabajadores de este sector que son quienes saben cómo enfrentar la pandemia y pueden destinar los recursos que sí existen para salvar las vidas y no hacer negocios.
  •  ¡Basta de financiar la represión!. Mientras se destinan recursos para las FF.AA y se hacen compras de gases lacrimógenos con millonarios sobreprecios los trabajadores de salud no tienen ni equipos de protección básicos. Los recursos de la represión deben ir a la salud.
  •  Los recursos también están en los millonarios salvatajes que destinan para el beneficio de la banca y de la agroindustria. O en los pagos a la deuda externa que según datos del Banco Central por interés pagamos 848 mil dólares por día. Basta de financiar a los ricos y no al pago de la deuda externa.

    Éstas son solo algunas medidas, porque debemos también organizarnos para defender el empleo, prohibir los despidos y los recortes salariales. Creemos que si no damos una salida independiente desde las y los trabajadores y el pueblo pobre, lo golpistas seguirán abriendo más cementerios.






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