Internacional

INJERENCIA IMPERIALISTA

Macron presiona en el Líbano por un nuevo Gobierno y reformas aceleradas

Emmanuel Macron, que viajó al Líbano por segunda vez en unas pocas semanas, ha seguido presionando para la formación urgente de un nuevo Gobierno que imponga rápidamente una serie de reformas, constituyendo una clara injerencia imperialista.

Miércoles 2 de septiembre | 08:56

El presidente francés, Emmanuel Macron viajó este lunes y martes al Líbano, en lo que fue su segunda visita desde la explosión en el puerto de Beirut, a principios de agosto. El despliegue de exigencias, tanto políticas como económicas, del presidente francés estuvieron cargadas de un fuerte tono colonialista e injerencista.

En el centenario de la proclamación del estado del Gran Líbano, Macron presionó durante su visita que para que se forme un nuevo Gobierno en los próximos días y se implementen reformas en las próximas semanas.

“Todas las fuerzas políticas se han comprometido a formar un Gobierno en los próximos 15 días”, afirmó el jefe de Estado francés en una rueda de prensa en la residencia oficial gala en Beirut.

Macron dio el discurso en la residencia oficial francesa en la capital, la misma donde el general galo Henri Gouraud proclamó el 1 de septiembre de 1920 la creación del Gran Líbano bajo el mandato francés y que duró hasta la independencia del Líbano, en 1943.

El líder galo advirtió que no es "un cheque en blanco lo que se da, sino un compromiso de seis a ocho semanas, para tomar en cuenta los 15 días de formación de un gobierno y las cuatro semanas de un gobierno activo". Con esa referencia Macron estaba dando un ultimátum a la desprestigiada casta política libanesa, sino condicionar el envío de ayuda a la realización de una serie de reformas, empezando por las empresas del sector energético y bancario.

En caso de que no se cumplan con las promesas de las reformas, entre ellas la de electricidad y del sector bancario, Macron avisó que habrá "consecuencias".

"Si no se ha hecho nada, tendré que decirle a la comunidad internacional que no podemos ayudar al Líbano", agregó el presidente, en un verdadero discurso de amenaza imperialista sobre su excolonia.

Horas antes de la llegada de Macron a Beirut, el Parlamento libanés designó a Mustafá Adib como primer ministro del país, tres semanas después de que el anterior gabinete de Hasan Diab dimitiera en bloque tras la explosión.

El jefe de Estado francés aseveró que se ha trazado una hoja de ruta en la que se deberá trabajar sobre la gestión de las consecuencias de la explosión, la reconstrucción del puerto, las reformas y privatización de la empresa de electricidad, el control de capitales, entre otros.

"Mi posición es siempre la misma: la de la exigencia sin injerencias" es lo que no ha dejado de repetir Macron desde su llegada a suelo libanés. Sin embargo, el presidente francés, que se hace pasar por el salvador del pueblo, no dejó de poner presión sobre el Gobierno local.

"Esta es la última oportunidad para el sistema", martilló Macron. "Presionaré" por la "formación rápida de un nuevo Gobierno" que tendrá que "lanzar reformas" lo más rápido posible.

Emmanuel Macron ya ha anunciado que realizará un nuevo viaje el próximo diciembre. Un anuncio que suena como una forma de plazo para la implementación de la política deseada por el imperialismo francés. En comentarios transmitidos por el medio Le Point , Macron llegó a ofrecer organizar una conferencia de apoyo al Líbano.

“Debemos seguir movilizando a toda la comunidad internacional. […] Estoy listo para que reorganicemos, tal vez a mediados de octubre, una conferencia internacional de apoyo con las Naciones Unidas. […] Estoy dispuesto a darle la bienvenida incluso en París […], que podemos volver a pedir el apoyo de todos los Estados para financiar ”, declaró el presidente francés.

Si Macron pretende presentarse como el “salvador” del pueblo libanés, en la más pura tradición colonial –Francia colonizó el Líbano entre 1920 y 1943–, es por el contrario el peor enemigo de las masas en lucha hoy. Lejos de estar motivados por impulsos humanistas, los desplazamientos y demandas de Macron apuntan sobre todo a servir a los intereses imperialistas de Francia en el Líbano y resultar en el saqueo de sus recursos naturales con la complicidad de la burguesía libanesa. Llama la atención en este sentido la propia naturaleza de las reformas exigidas por Macron, como la privatización del sector energético, que representa el 40% de la deuda del país, al contar con ayudas de "organizaciones privadas y empresas francesas" , como había indicado el 6 de agosto.

Su ultimátum, sin embargo, pasa por encima las reivindicaciones de gran parte de los libaneses que vienen hace tiempo protestando contra el Gobierno y todo el mundo de la política. Lo que hace con su advertencia, es acelerar un nuevo Gobierno con los mismos partidos y políticos cuestionados.

De hecho en medio de su visita, se sucedieron movilizaciones en Beirut en los alrededores del Parlamento libanés para protestar contra la designación del nuevo primer ministro. Los manifestantes fueron reprimidos por la Policía apostada detrás de los muros levantados para fortificar la zona del Parlamento.

Los manifestantes, que han convocado este martes el día de la "ira de la nación", izan banderas del Líbano teñidas de negro, en vez del color rojo.

La designación de Mustafá Adib como nuevo primer ministro, hombre de confianza del ex primer ministro libanés Nayib Mikati y embajador en Berlín desde 2013, ha desatado la ira de los ciudadanos, que protestan por cambiar el sistema política que le ha llevado a una de sus peores crisis en la historia.

El imperialismo francés y su representante Macron no apoyan en modo alguno la lucha legítima del pueblo libanés.






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