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Incidentes en la UTA: el malestar obrero y las disputas en el gremio

El paro abarca más de 60 líneas. Comenzó denunciando la situación salarial y despidos, pero se mostró como una fuerte disputa por la conducción de la UTA. Reclaman la renuncia de Roberto Fernández, quien buscó alinearse con el gobierno y desprestigiar la medida. Por la tarde hubo movilización e incidentes.

Lunes 16 de diciembre de 2019 | 18:41

Esta tarde se produjeron fuertes incidentes en la sede de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) de calle Moreno, en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta allí se habían acercado los choferes de las distintas líneas que desde la mañana llevaban adelante una medida de fuerza. También participaban referentes de la Agrupación Juan Manuel Palacios, desplazada de la conducción en los últimos meses. El malestar con Roberto Fernández y el pedido de renuncia terminó con la toma del sindicato y más de 20 heridos. La Guardia de Infantería llegó para que puedan salir del lugar los directivos del gremio que no habían huído aún.

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La dirigencia de la UTA pudo salir recién a la medianoche del edificio, tras comprometerse con una reunión con los sectores que encabezaban el reclamo. Sin embargo, no se conocieron detalles del acuerdo. Este martes continuaba el paro en varias de las líneas afectadas.

Pero, ¿cómo se llegó hasta ahí?

La bronca y la interna

El paro comenzó desde la mañana y abarca, hasta esta tarde, más de 60 líneas de colectivos de la zona metropolitana. Entre ellos muchas líneas de gran circulación como la 5, 6, 7, 8, 9, 25, 28, 50, 56, 76, 101, 115, 135 y 150, 161 y 188, además de decenas de líneas municipales. La mayoría de ellas pertenecen al Grupo Dota.

El reclamo planteado desde los voceros del conflicto fue: aumento salarial y reincorporación de trabajadores despedidos.

En todas las líneas se plegaron la inmensa mayoría de los choferes y trabajadores, demostrando así el malestar que hay por la situación salarial, la precarización laboral y otros reclamos sentidos. A pesar de que en las últimas semanas se había acordado una actualización de la paritaria, esta quedó por debajo de la inflación de los últimos meses.

Pero la medida no fue apoyada por la conducción del gremio, sino todo lo contrario. La UTA sacó un duro comunicado donde llamó a “ayudar al gobierno nacional”, acusó a la oposición y al Grupo Dota de impulsar “un conflicto inexistente con elementos destabilizadores” y llegó a denunciar “tareas de agitación” en lenguaje casi castrense.

Roberto Fernández además acusó de impulsar la movida a quien fuera hasta hace pocos meses su ladero y secretario gremial de la UTA, Miguel “Vasco” Bustinduy. En las últimas elecciones Bustinduy había intentado disputarle el gremio a Fernández, quien logró proscribirlo con aval de la Secretaría de Trabajo de Macri. Hay quienes ven entonces un intento de la oposición, alineada con el Frente Sindical para un Modelo Nacional de Moyano, de forzar nuevas elecciones: capitalizar la bronca en las líneas para quedarse con el estratégico gremio.

Hay que decir que Bustinduy no es bien visto entre el activismo independiente y combativo del gremio: ha sido parte de la conducción durante décadas y está muy cercano al Grupo Dota. Los delegados de la Línea 60 emitieron un comunicado criticando a estos actores y llamando a pelear "en contra del desguace, los despidos y el resguardo de los puestos laborales, por la recomposición salarial correspondiente y por la libertad para que elijamos a nuestros representantes sin injerencia de las patronales".

El otro condimento es la histórica disputa en el negocio del transporte. El sector de colectivos está monopolizado por un puñado de grupos empresarios, entre ellos Dota. Son quienes reclaman a cada gobierno los millonarios subsidios. Siempre lo hacen con el apoyo de la conducción de la UTA y -también siempre - obtienen el favor de los gobiernos de turno, sean peronistas o macristas.

En ese marco, vimos las últimas semanas una disputa por el Ministerio de Transporte. Finalmente, el gobierno desestimó al hombre propuesto por Hugo Moyano (Guillermo López del Punta) e incluyó en las secretarías a hombres sugeridos por Fernández y otros sindicatos del sector.

¿Cómo sigue?

Hasta las 18 horas el flamante ministro de Trabajo, Claudio Moroni, no había dictado la conciliación obligatoria. En la sede de la UTA quedaban los destrozos y varios heridos, algunos ya traslados a los hospitales cercanos. Muchos de los trabajadores que estaban en el lugar insistieron que había malestar por despidos y la obra social, pero sobre todo con la conducción. Los voceros de la oposición aseguraron que "el paro continúa hasta que se vaya Fernández".

Nadie sabe cómo continuará la disputa entre las distintas agrupaciones que se disputan la UTA. Tampoco qué posición tomará el gobierno y los distintos sectores de la CGT.

Pero la jornada también dejó ver el malestar que hay en el gremio. Por un lado con una conducción burocrática que lleva más de 35 años, por otro con las condiciones salariales y laborales que se viven en las empresas.






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