Sociedad

Dolor y Bronca

Fallece otra docente en Córdoba por COVID

Alejandra Taborda había cumplido 38 años el 25 de mayo, era profesora de historia y delegada escolar. Murió por COVID, pero el responsable es el Estado

Nahuel Rodriguez

Delegado Departamental Suplente | Agrupación Docentes D-Base en el FURU

Enrique “Quique” González

Docente del Ipem Roma – Delegado Escolar

Miércoles 2 de junio | 21:46

La comunidad educativa se llena de dolor y bronca por una nueva muerte evitable por COVID en la Provincia de Córdoba. Se trata de Alejandra Taborda, profesora de historia egresada del Instituto de Culturas Aborígenes (ICA) y delegada escolar del Colegio William Morris. Según fuentes cercanas, al momento del contagio la docente no tenía dispensa ni había sido vacunada.

Es el quinto caso de docentes fallecidos en la provincia en el marco de la pandemia: en 2020 murieron Paola Nieto (24 años), profesora de historia de La Falda y Liliana Giménez (44 años), profesora de literatura en una escuela rural de Villa Giardino. En 2021 fallecieron Hugo Reyna (47 años), profesor de educación física de Morteros y Érica Marisa Chivalero (51 años), maestra jardinera de Vicuña Mackenna.

El caso de Alejandra es una muestra más de que a los gobiernos no les importa la salud, la educación ni las vidas de trabajadores, estudiantes ni familias. En el peor pico de la pandemia, con más de 5000 casos al día y habiéndose alcanzando el 80% de ocupación de las camas críticas, el gobierno de Córdoba sigue sorteando la vida de miles de trabajadores de la educación llamándolos a volver a la presencialidad sin recursos, exponiendo a la comunidad educativa a más contagios.

Aprovechando que la conducción del gremio docente, UEPC, no llama a asambleas escolares y sigue desorganizando a las escuelas, alentando el envío de notas individuales como respuesta al problema, el gobernador Schiaretti mantiene, con uñas y dientes, su política de defensa de las ganancias empresariales poniendo en riesgo la vida de quienes sostenemos la educación en las escuelas todos los días.

La presencialidad que nos imponen es precaria e insegura, con escuelas sin infraestructura, de niños con pobreza y hambre, sin vacunas, sin transporte adecuado, con aulas sin calefacción, sin docentes ni auxiliares en cantidad suficiente, exponiéndonos al contagio todos los días, como ocurrió con Alejandra. Pero la virtualidad por sí sola, sin recursos para quienes se quedan sin ingresos, sin garantizar dispositivos y conectividad, no solo no resuelve el problema sino que actúa como un empujón más al vacío educativo y agrava las condiciones de vida.

Basta de discursos, que pongan los recursos.

¡Hoy decimos basta! Estamos cansados, no queremos más pérdidas como la de Alejandra. Hoy más que nunca es urgente la suspensión temporal de la presencialidad escolar en todos los niveles y modalidades con medidas de emergencia, vacunas para todxs, subsidios para suplentes, auxiliares y familias sin trabajo, garantizar el PAICOR con viandas calientes y nutritivas, conectividad y dispositivos para estudiantes y docentes y la defensa de los puestos de trabajo.

No queremos llorar más pérdidas. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.






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