Sociedad

CORONAVIRUS

Crisis habitacional, cuarentena y una salida para las grandes mayorías

La crisis desatada por el Coronavirus deja al descubierto los problemas estructurales que aquejan históricamente al pueblo trabajador y pobre. La cara más brutal de un sistema inmensamente desigual pero también pone sobre la mesa la posibilidad de discutir una salida de fondo.

Cintia Espíndola

Estudiante Facultad Arquitectura y Urbanismo UNLP

Domingo 5 de abril | 20:09

La crisis por la que se esta atravesando a causa del virus COVID 19 tiene en vilo a millones a lo largo y el ancho del mundo. Diferentes gobiernos, especialistas y comunidad científica se encuentran inmersos en debates alrededor de cual es la mejor respuesta para enfrentar y combatir el famoso coronavirus.

En Argentina tanto el gobierno nacional, como los distintos gobernadores y la gobernación de la ciudad autónoma de buenos aires vienen de imponer distintos decretos (ya que cerraron el Congreso) para dar respuesta a esta situación. Una de las primeras medidas, que desde la izquierda nos parece una herramienta fundamental pero insuficiente si no está acompañada de otras medidas como el testeo masivo, fue la cuarentena preventiva obligatoria que deja al descubierto problemas estructurales que históricamente aquejan al pueblo trabajador y pobre.

Pobreza y crisis habitacional

Según los últimos datos de un informe de la UCA del 2019, en el conurbano bonaerense, el 13,5% de sus habitantes se asientan en viviendas precarias, cercanas a basurales, el 21,4% no tiene acceso al agua potable y casi la mitad (48,5%, casi 6 millones) no tiene conexión a la red cloacal. La situación de hacinamiento es crítica, más de tres personas habitando un solo cuarto, alcanza el 8,6% de quienes habitan los partidos que lo integran. El trabajo no registrado es del 38,4%, casi 4 de cada 10 trabajadores, y la desocupación alcanza al 10,8% o 627.000 personas y los subocupados (gente que trabaja pocas horas), otros 760.000.

En la capital de la provincia, la ciudad de La Plata y la región del Gran La Plata, los datos que se arrojan son alarmantes. Tanto así que tiene el triste récord de ser la "capital de los asentamientos informales".

Un informe reciente de la UCALP, afirma que el número de asentamientos informales asciende en la Región a 240 entre La Plata, Berisso y Ensenada, donde habitan 190.000 personas; el 90% no tiene acceso a la red cloacal, y el 60% no tiene asegurado el suministro constante de agua potable por la irregularidad de la conexión, algo fundamental para evitar el contagio del Covid-19.

Lo más preocupante aún son los problemas de desnutrición que padecen 3000 niños y niñas, de los 16.500, de hasta 5 años dejándolos más vulnerables frente a posibles contagios.

Ciudades a la medida de los especuladores inmobiliarios

Estos números no sorprenden teniendo en cuenta que en los últimos años a medida que los desarrolladores inmobiliarios avanzan con torres lujos en el casco urbano de La Plata para la especulación inmobiliaria, los asentamientos informales crecen en la periferia siendo una salida improvisada de los sectores mas precarizados y pobres. Los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda del 2001- 2010 (¡últimos datos oficiales al respecto!) arrojan que la densidad de La Plata aumentó 13,9% pero sólo en el casco urbano hubo un crecimiento poblacional de 3,5%, mientras en barrios de la periferia como Abasto ese porcentaje es mucho mayor 84.9% o Villa Elvira del 13,6%.

Esto deja a las claras los problemas profundos que tienen los sectores más postergados durante todos estos años y cómo se profundizan en medio de una pandemia mostrando los límites de una cuarentena que no es igual para todos. Los números de hacinamiento, son alarmantes cuando "lo único que tenemos que hacer es quedarnos en casa".

Es más preocupante incluso que, mientras el gobierno hace campañas del correcto lavado de manos; tantos segundos con tal o cual canción, miles hoy no tengan siquiera acceso al agua potable.

Una vez más los planes del gobierno, hoy en manos de Alberto Fernandez, Axel Kicillof y Julio Garro, no abarca a los olvidados de siempre.

Estos datos son resultado de años y años de desfinanciamiento durante todos los gobiernos que no modificaron significativamente los índices. Sin ir más lejos el número de partida presupuestaria nacional destinada a "vivienda y Urbanismo", en el 2019 fue de $25.800 millones, un recorte de 44,3% en relación al 2018 y si bien para este año "ascendió" a $30.500 millones, queda totalmente pulverizado al lado de una inflación del 53,8% en 2019.

Lo más escandaloso es cuánto porcentaje se gastó hasta el momento de ese ya magro presupuesto; solo el 0,5% cuando por ejemplo el ministerio de "seguridad" tiene un ejecutado de casi el 20%, según el medio "el cronista". Queda totalmente en evidencia cuáles son las prioridades.

Dar vuelta las prioridades, una salida para las mayorías.

La crisis desatada por el Coronavirus no sólo nos muestra la cara más brutal de este sistema inmensamente desigual que hasta ahora sólo nos ha condenado a la miseria a la gran mayoria de la clase trabajadora, sino que también pone sobre la mesa la posibilidad de discutir cual es la salida de fondo de la crisis habitacional.

Si en La Plata, según el último Censo Nacional del 2010, el 19% de las viviendas están deshabitadas sólo para fomentar la especulación inmobiliaria, ante esta crisis a caso ¿no es lógico poner todas esas vivienda vacías a disposición de las familias que están pasando la cuarentena en condiciones realmente precarias? Si los desarrolladores inmobiliarios amasaron fortunas durante todos estos años, ¿no es momento para que esta vez la plata para paliar esta situación la pongan ellos? Con tan solo un impuesto a las grandes fortunas, de empresarios, banqueros y desarrolladores inmobiliarios, del 3% se podrían destinar $450.000 millones, casi 15 veces más que la actual partida presupuestaria, para mejorar la calidad de vida de las millones de familias que hoy no pueden acceder a una vivienda digna.

Por eso ante la situación crítica que están viviendo las familias trabajadoras, es necesario empezar a pensar en afectar las ganancias de los capitalistas, para dar una salida coherente para las grandes mayorías, siendo crucial la participación en la toma de decisiones, del pueblo trabajador en conjunto con profesionales de las universidades.






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