Internacional

TRIBUNA ABIERTA

Correa denuncia hackeo y toma partido en la disputa entre Clinton y Trump

El presidente ecuatoriano manifestó que su gobierno fue víctima de un ataque cibernético. La situación de Julian Assange se entremezcla con las recientes filtraciones de WikiLeaks, que comprometen a Hillary Clinton en su campaña presidencial.

Federico Tomich

Lic. en Comunicación Social - UBA

Miércoles 26 de octubre de 2016

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró el lunes en su cuenta de Twitter que el grupo ciberactivista Anonymus intentó vulnerar los sistemas informáticos del Poder Ejecutivo. El ataque sería una respuesta a la reciente decisión del Gobierno ecuatoriano de cortarle el servicio de Internet al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien hace más de cinco años goza de asilo político en la embajada ecuatoriana de Londres.

Días atrás, WikiLeaks filtró una serie de correos electrónicos de la candidata demócrata, Hillary Clinton, que afectan su camino en la carrera presidencial contra el magnate republicano Donald Trump. Estos documentos contienen presuntas transcripciones de discursos que Clinton pronunció ante banqueros de Wall Street en 2013, donde elogia la actividad financiera, se declara a favor del “libre comercio y las fronteras abiertas”, y asegura que su punto de vista en Siria era “interveni r de forma encubierta cuando fuera posible”. La candidata recibió 225 mil dólares por dar estas conferencias ante la banca de inversionistas de Goldman Sachs.

Además, a finales de mayo, WikiLeaks divulgó cientos de correos electrónicos personales sobre asuntos de seguridad nacional, pertenecientes a Hillary Clinton durante sus funciones como Secretaria de Estado en el primer gobierno de Obama.

Clinton declaró que el ciberataque fue cometido por Rusia, quien le habría entregado estos correos a WikiLeaks. A principios de octubre, Estados Unidos acusó formalmente a Rusia de intervenir en la campaña electoral, sumando más leña al fuego a la confrontación entre Washington y Moscú por la situación en Siria.

La reacción del Gobierno de Ecuador no se hizo esperar, dado que Estados Unidos es uno de sus principales socios comerciales: allí se dirigen la mayoría de sus exportaciones, principalmente las de petróleo. El papel jugado por Assange, sin duda podría comprometer la actual y futura relación bilateral entre ambos países.

“Quisiera que gane Hillary Clinton. La conozco personalmente y la aprecio muchísimo”, enfatizó Correa, y dejó en claro cuáles son sus deseos políticos. Durante el 2015, Ecuador exportó por 7.200 millones de dólares a Estado Unidos, y le compró por 5.400 millones; lo que representa una balanza comercial favorable para el país sudamericano. Además, la economía ecuatoriana se encuentra dolarizada desde hace más de 18 años, y ni las crisis “neoliberales” ni la salida “populista” de Correa fueron motores para establecer una nueva moneda nacional.

Tras las acusaciones de la semana pasada, donde WikiLeaks responsabilizó a la embajada de Ecuador en Londres de dejar a Julian Assange sin Internet justo después de haberse divulgado los documentos que afectan a Clinton, el vocero del Departamento de Estado norteamericano, John Kirby, aseguró que Estados Unidos no tuvo ningún tipo de injerencia en la decisión.

Días después, un documento emitido por la Cancillería de Ecuador niega rotundamente que Ecuador haya “cedido a presiones de otros Estados”, y confirmó que la decisión de cortar temporalmente la conexión de Assange se realizó por el respeto “a la no intervención en los asuntos políticos y electorales de otros países”.
De todas formas, la Cancillería apuntó que seguirá otorgándole asilo político al fundador de WikiLeaks.

Así, Rafael Correa trata de contener las revelaciones de Assange, y colaborar en darle una mano a su “apreciada” Hillary Clinton.






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