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Caso Basaldúa: "la Justicia es inoperante"

Las mujeres quedaron más expuestas aún ante la violencia machista, en medio de la pandemia. Los femicidios fueron una constante de la cuarentena frente a la mirada e inacción de los estados y sus políticas sin presupuesto. Una vez que los crímenes se perpetraron, la justicia patriarcal vuelve a poner de manifiesto que sus vidas valen menos que la bala, la soga, el arma que las mata.

Domingo 14 de junio | 17:58

La izquierda diario entrevistó a Daniel y a Daniela Pavón, padre y abogada Cecilia Basaldúa y su familia, quienes denuncian desidia e inacción judicial. Los cuestionamientos apuntan directamente a la Policía provincial y la fiscalía de Cosquín a cargo de la Abogada Paula Kelm.

La búsqueda

Para Daniela Pavón, abogada de la querella, lo primero que genera sospecha es que la búsqueda de Cecilia se extendió por varios días y su cuerpo fue encontrado próximo a un basural, lugar por el cual habían transitado personas que atestiguan no haber visto nada unos días antes.

Tal como se hizo público durante su búsqueda, la joven había desaparecido en el lugar donde estaba alojada. Debido a que era oriunda de Buenos Aires y había decidido mudarse a Capilla del Monte hacía poco tiempo, la cuarentena la sorprendió sin haber podido asentarse. Cecilia había decidido quedarse en carpa en el patio de Mario Gabriel Mainardi, sitio donde dejó todas sus pertenencias, incluidos sus documentos y teléfono celular. Hubo muchas demoras para hallar el cuerpo y “creo que no es una casualidad que a pocas horas de la llegada de los padres de Cecilia a Córdoba, el cuerpo, de pronto apareciera”, subraya Pavón.
Para buscarla, la policía se basó en las palabras de Mainardi, uno de los sospechosos, quien había dicho que Cecilia se fue del lugar tras un “brote psicótico”. Sobre esa hipótesis desplegaron el operativo de búsqueda: según uno de los sospechosos y la policía, se trataba de una mujer con problemas mentales. Ninguna de las personas allegadas a Cecilia confirmaba eso, así, tal como dio a entender la abogada, hubo un sesgo machista desde el primer momento de su búsqueda,

“Para localizar a Cecilia se centraron en una caracterización errada, la describían como una persona con facultades disminuidas y que viajaba sola siendo mujer, lo que por un lado es mentira y por otro es un cuestionamiento a la víctima que había decidido vivir viajando y podía hacerlo”, explica Daniela Pavón.

La investigación

El 27 de abril de 2020, los forenses determinaron que la muerte de Cecilia, cuyo cuerpo apareciera al costado de un arroyo donde hay un basural el sábado 25 de abril, era producto de un asesinato.
La policía provincial detuvo a dos hermanos oriundos de Capilla del Monte cuya familia es de extracción muy humilde. Lucas Bustos, de 23 años, quedó detenido después de ser interrogado por un solo agente de policía. En ese momento, también detuvieron a su hermano. Este último radicó una denuncia ante el Juzgado de Control por los maltratos sufridos por ambos desde el momento de la detención. Tanto la abogada de la querella como el abogado de la defensa coinciden en que no existen pruebas de la participación de Lucas Bustos en el hecho.

“Hemos acercado a la fiscal múltiples pruebas, pero no hay nada, están esperando el resultado de los análisis del ADN desde hace más de 15 días, siendo que se trata de una prueba cuyo resultado debería estar en manos de la Fiscal en apenas una semana. El resultado es clave para desestimar la culpabilidad de Lucas, sin embargo, no sólo no hay resultados sino que ninguno de los peritos de control del procedimiento, designados por las partes, cuenta con información, lo que constituye un hecho grave”, aclara la abogada querellante.

Pavón señala que la Fiscal Paula Kelm no está asistiendo de manera presencial a la Fiscalía de Cosquín, excusándose en que es paciente de riesgo: “Esto ameritaba que se apartara de la causa, sin embargo, no lo hizo y continúa al frente de la misma trabajando desde su domicilio. ¿Estaría encubriendo a alguien? A mi entender es inoperante, no encubre, pero tampoco se involucra como debería hacerlo en la investigación y en poner en conocimiento de los peritos de parte los elementos más importantes que ya tenga en la causa. Reitero que desde la querella y desde la defensa hemos aportado múltiples pruebas y sin embargo, el caso sigue sin novedades”.

Los familiares

Los padres de Cecilia Basaldúa llegaron a Capilla del Monte poco antes de que se encontrara el cuerpo sin vida de Cecilia y permanecieron durante un mes en el lugar. Ese tiempo les permitió conocer el entorno en el que su hija había convivido sus últimos días. Así es que llegan a sospechar de la participación en el crimen de Mainardi, quien autorizó a Cecilia a armar la carpa en su patio.

“Mario Gabriel Mainardi, al inicio de la investigación por la desaparición de mi hija dio a entender de que ella había tenido un brote psicótico y de que la echó tras una discusión. Sin embargo, esto no es así. Son muchos los testimonios, que no está atendiendo la Fiscal, que involucran a policías de la Provincia con personas ligadas a narcos”, dice Daniel Basaldúa. “Durante el tiempo en que estuvimos en Capilla del Monte conocimos que la gente vivía con miedo, nos nombraron a distintas personas ligadas al narcotráfico y estamos convencidos de que Lucas, es un pibe inocente, han encontrado a un perejil al que quieren incriminar porque lo que están haciendo desde la policía es proteger a más de uno”, agrega.

Por otro lado, la familia cree que el cuerpo de Cecilia “fue trasladado al lugar donde finalmente lo hallaron, este traslado implica a más de una persona, no lo puede haber hecho un solo hombre. Por eso estamos convencidos que hay más involucrados y que la policía está encubriendo a algunas personas que te puedo nombrar: Mainardi, Viviana Juárez y el Miga, del que no conozco su verdadero nombre”.

Daniel continúa su relato explicando como Cecilia había disfrutado unas vacaciones en familia antes de dirigirse hacia la localidad serrana: “Salíamos a correr juntos, como cuando era chica. Cecilia era muy fuerte, era cinturón negro de taekwondo y es muy difícil que se dejara dominar, a menos que estuviera impedida por alguna sustancia.” Según lo confirmó la justicia, Cecilia falleció por asfixia por estrangulamiento, y su cuerpo presentaba signos de haberse defendido.

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La muerte de Cecilia Basaldúa debe ser investigada a fondo. Esta semana, a casi cincuenta días del hallazgo de su cuerpo la querella y los familiares decidieron no esperar más y salir a reclamar. Sólo la movilización y exigencias del movimiento de mujeres, como se muestra una vez más en este caso, es capaz de arrancar justicia para las víctimas de la violencia patriarcal. La familia y organizaciones de mujeres organizadas en el valle de Punilla son conscientes de ello, y por eso, a pesar de la cuarentena se manifestaron exigiendo el esclarecimiento del caso. Saben que la espera es conveniente para quienes ocultan y desaparecen pruebas.
Vale recordar, que poco antes de la desaparición de Cecilia otra turista, Mariela Natalí, también había desaparecido en Capilla del Monte y la investigación de este caso, a cargo de la misma fiscalía de Cosquín, se encuentra sin novedades.






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