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Red Internacional

Mientras el gobierno sigue sin publicar los indicadores sobre la situación de la salud en Venezuela, entre ellos, sobre el estado nutricional de la población, un nuevo informe de organizaciones como Cáritas y la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios revela el aumento dramático de la desnutrición infantil en Venezuela.

Viernes 8 de abril | Edición del día
Fotografía referencial

Los informes se centran en los meses de enero y febrero en lo que va del año. Así, Cáritas de Venezuela, por ejemplo, indica que la desnutrición severa en la población infantil está por encima del 13% de los niños abordados en ese período. Por su parte, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) registró 1.179 casos de desnutrición severa en niños menores de cinco años. Además, 891 niños y niñas mayores de cinco años y adolescentes fueron diagnosticados con delgadez.

De acuerdo la instancia de Naciones Unidas, en el país, el 45% de los casos de desnutrición severa infantil están ubicados en Bolívar y Miranda. Otro grupo equivalente al 10% están repartidos entre Barinas, Delta Amacuro y Táchira: “Esto incluye algunos casos complicados de desnutrición aguda severa que requirieron atención intrahospitalaria”, revela la Oficina de la ONU.

Un cuadro dramático que se extiende a las mujeres embarazadas. Según la Oficina de asuntos humanitarios de la ONU, en lo que dice respecto a la desnutrición de las mujeres embarazadas éstas presentaron un bajo peso gestacional, siendo que 460 mujeres embarazadas fueron identificadas con estas falencias entre enero y febrero. En 2022, hasta el 28 de febrero, se alcanzó un registro, tanto de niños como de mujeres gestantes de 503.000 personas con algún tipo de asistencia en todos los estados de Venezuela.

La brutal crisis económica, los paupérrimos ingresos, el alto costo de la alimentación y el deterioro de la salud pública está entre las explicaciones de fondo. Una situación que completa todo un cuadro donde la catástrofe económica ha dejado inmensos sectores de la población en la pobreza y extrema pobreza, y que difícilmente se recuperará en la medida que el Gobierno continúa avanzando en medidas económicas antipopulares y de beneficio de los grandes empresarios.

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Para las mujeres en faceta de gestación, el alto costo de los alimentos y de las medicinas es lo que las afecta con severidad. Al no tener acceso a los insumos nutricionales, ambas poblaciones, tanto la infantil como la de mujeres gestantes reducen a niveles alarmantes el consumo de nutrientes en cantidades adecuadas, al no tener cómo adquirirlos. Siendo que, en muchísimos casos, sino la mayoría, la incapacidad es tal que la restricción de acceso a alimentos y medicina es casi total.

Una situación a la que se suma que los centros de atención pública de salud y su propia crisis como uno de los detonantes de desnutrición, así como los fuertes fallos en la prestación de servicios públicos, como es el suministro de la energía eléctrica, donde en estados del occidente del país el cuadro es alarmante. El drama de la situación hospitalaria es grande.

Según la última edición de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) en Venezuela, además, 24,5% de los hogares estaban en situación de inseguridad alimentaria severa. Todo esto es combinado con ingresos de hambre de la población trabajadora, la superexplotación y el aumento de la precariedad laboral. El 94,5 % de los venezolanos vive por debajo del umbral de pobreza y el 76,6 % de los venezolanos viven por debajo del umbral de la pobreza extrema, si esta es medida por los ingresos, según la última Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi).

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Pero el Gobierno, con su política de ocultar el gran drama social del país, mantiene a ciegas en lo que respecta a las principales estadísticas de salud, buscando ocultar de esta manera la cruda y alarmante realidad que vive el país, donde los trabajadores y los sectores populares son los más afectados. Las autoridades no publican los boletines epidemiológicos desde 2017, año en el que se divulgó el boletín correspondiente a la última semana epidemiológica de 2016.

En ese entonces, se trató del primer boletín epidemiológico en más de año y medio de silencio. En ese momento, se conoció sobre el aumento de la mortalidad infantil, casos de dengue y de malaria. Tras su difusión, la ministra de Salud de ese entonces, Antonieta Caporale, fue destituida.

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La situación de la salud del pueblo se ha degradado aceleradamente en los últimos años junto a la prolongada y profunda crisis económica y una crónica escasez de alimentos y medicinas. Y la desnutrición de la población sigue su ritmo vertiginoso, golpeando más severamente a la población infantil que la marcará para toda la vida, y con unas madres en severa situación social y económica. Todo esto es el resultado de todo un conjunto de las medidas económicas y sociales derivadas de las propias políticas del Gobierno de Maduro que vinieron a ser agravadas por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos que afectó más duramente a las amplias mayorías obreras y populares del país.




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